Jorge Luis Borges se encontraba ante una gran audiencia en la Universidad de S. Marcos. Los estudiantes le insultaban porque algunas declaraciones chocaban con la ortodoxia marxista. Borges comenzó la conferencia. El auditorio pasó de la rabia a la fascinación. Al acabar, un estudiante le pregunta: "¿cómo es posible que un hombre tan culto como usted, señor Borges, se empeñe en oponerse al curso de la historia?" La respuesta no tuvo desperdicio "oiga joven -dijo Borges - ¿no sabe usted que los caballeros sólo defendemos causas perdidas?"
¡Caballeros! No abandonemos las causas perdidas.
Aquellas máquinas que trituran el trigo para hacer un pan duro llamado bienestar no son inofensivos molinos, son gigantes feroces. Esta vez el Quijote está cuerdo y Sancho se ha vuelto loco. Los cuerdos somos los quijotes que con el corazón angustiado observamos la tragedia de la modernidad. La razón se ha construido una habitación de espejos donde se contempla a sí misma convencida que así es la realidad.
La lucha contra los monstruos parece una causa perdida son muchos molinos, nadie nos escucha. Sin embargo, “el crecimiento del bien en el mundo depende en parte de actos que nada tienen de históricos; y que ahora las cosas no nos vayan tan mal como podrían irnos se debe en buena parte a los muchos que vivieron fielmente una vida escondida y descansan en tumbas que nadie visita”. (George Eliot)
¡Caballeros, luchemos por las causas perdidas! No son molinos, son gigantes.
Yo quiero ser Quijote.
¡Caballeros! No abandonemos las causas perdidas.
Aquellas máquinas que trituran el trigo para hacer un pan duro llamado bienestar no son inofensivos molinos, son gigantes feroces. Esta vez el Quijote está cuerdo y Sancho se ha vuelto loco. Los cuerdos somos los quijotes que con el corazón angustiado observamos la tragedia de la modernidad. La razón se ha construido una habitación de espejos donde se contempla a sí misma convencida que así es la realidad.
La lucha contra los monstruos parece una causa perdida son muchos molinos, nadie nos escucha. Sin embargo, “el crecimiento del bien en el mundo depende en parte de actos que nada tienen de históricos; y que ahora las cosas no nos vayan tan mal como podrían irnos se debe en buena parte a los muchos que vivieron fielmente una vida escondida y descansan en tumbas que nadie visita”. (George Eliot)
¡Caballeros, luchemos por las causas perdidas! No son molinos, son gigantes.
Yo quiero ser Quijote.
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