
El río dorado al atardecer
serpenteaba por las viejas piedras
del centro de la ciudad
nadie oía su cantar profundo
se aleja con cautela y
se despide de la muralla .
Llega a un ligero valle
silente y escondido y se deleita
con la melodía de aquellos pasos
que las hojas secas delataban.
serpenteaba por las viejas piedras
del centro de la ciudad
nadie oía su cantar profundo
se aleja con cautela y
se despide de la muralla .
Llega a un ligero valle
silente y escondido y se deleita
con la melodía de aquellos pasos
que las hojas secas delataban.
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